viernes, 24 de febrero de 2012

LAS BOTAS PICUDAS DE MATEHUALA

El mes pasado fuimos a la polvorienta ciudad de Matehuala (México), en el estado norteño de San Luis Potosí, para ver de cerca las botas vaqueras exóticas, una moda que, desde que surgiera hace casi un año, se ha multiplicado en las pistas de baile de esta región. En blogs de internet, bajo la categoría “botas exóticas” se muestran fotos de gente con botas enormes, vaqueros ajustados y pequeños sombreros vaqueros, con cientos de comentarios en spanglish como “Justsad!! i’llprayforyou!” o “No mames güey...What a disgrace”.

La gente “bien” de México se burla de estas botas y la subcultura que las acompaña, y aunque la moda está cambiando en Matehuala y ahora se lleva todo lo contrario, unas decepcionantes botas cortas a las que llaman “nariz de cerdo” y son lo opuesto a las botas picudas de dos metros de longitud con lásers, máquinas de humo e iPads colgando de las puntas que esperábamos encontrar, basta con ver las fotos de quienes las siguen usando y escuchar la música de las fiestas tribales para darse cuenta de que en el estado de San Luis, y en las ciudades gringas a donde emigran los potosinos, está sucediendo algo interesante.

Las botas vaqueras exóticas son una de las muchas modas que existen alrededor del tribal guarachero, un género musical popularizado entre las nuevas generaciones transfronterizas que resulta de la combinación de tribal house, cumbia colombiana y elementos prehispánicos como cánticos y flautas. Por alguna razón que nadie entiende, los “vaqueros” de Matehuala adoptaron esta música free for all y, en rodeos como el Mesquit Rodeo y el Desierto Light, se organizan concursos de baile para los que los participantes pasan los días previos creando coreografías y fabricándose botas cuyas puntas, en ocasiones, llegan a medir más de dos metros. Las botas exóticas se fabrican modificando botas normales con materiales baratos comprados en mercerías y ferreterías; las más fantasiosas se adornan con espejos, a otras se les aplica pintura o lentejuelas, y prácticamente todas llevan una capa de purpurina.

Tal vez los rumores de que la gente se había cansado de estas botas no eran más que chismorreos malintencionados de perdedores celosos sin botas picudas propias.
       
Gabriel Amaro Barajas, alias Minri, aparece en el portal Chuntaritos.com con “las botas más picudas de 2010”, donde hay una centena de comentarios burlándose de su calzado de dos metros veinte, un par de botas tan largas que se vio obligado a amarrarlas a su cinturón para poder caminar. Asegura que, junto con su banda Barrio Apache Hyphy, inventaron la moda ahí mismo, en el pequeño ejido de Zaragoza de Solís, y nos dice orgulloso: “Los de Matehuala ya no usan estas botas porque no pudieron competir. No nos pueden ganar. Cuando la gente ve pasar a alguien con botas picudas dice: “¡Nambre, ese vato está loco! ¿Por qué saca esas botas?”, pero yo digo que cada quién su moda, ¿no?”.

Otro que está orgulloso es Francisco, que a sus 18 años vende crédito y fundas para móviles junto a su esposa en un diminuto local, y pasea orgulloso por el centro de la ciudad con sus vaqueros ajustados color turquesa y sus espectaculares botas con chaquiras rojas de más de un metro. Además de las suyas, ha hecho más de cien pares para vender, y ha llegado a ver algunas de sus creaciones en Estados Unidos, en fotografías que aparecen en la web. “Cada quién lo suyo, para mí estas son las mejores botas, es todo. Esto me gusta mucho a mí, y yo bailo con ellas. No me importa lo que diga la gente, mientras a mí me guste, la gente me vale. Es lo que yo pienso”, dice al caminar. Está atardeciendo, y la calle está terrosa y café. Las paredes son de color gris hormigón, y el contraste entre los colores de Francisco y los de su ciudad es radical. Al pasar, con el sol reflejado en la lentejuela roja de sus botas, algunas personas se le quedan mirando escandalizadas con cara de imbéciles, mientras que en los pequeños altavoces del móvil de Francisco, que reproducen tribal constantemente, se escucha el futuro de México.

Además de estos tastemakers matehualenses, hoy en internet encontramos que las botas se están expandiendo por todo EE.UU, e incluso la gente las comienza a modificar con luces LED para llamar todavía más la atención en los bailes. Aunque en Matehuala disminuyó la fiebre de las botas exóticas, parece que la guerra de las botas aún no ha terminado.

Si eres alguien de vaso medio vacío, estas botas sí están medio “raras”. Quizá nadie cool las usaría y no son material para un lookbook. En cambio, si eres alguien tipo vaso medio lleno y crees que el futuro role model en Estados Unidos será mexicano algún día, esta expresión cultural valiente, creativa y auténtica es algo increíble.

Visto en http://www.vice.com/es/read/look-at-these-fucking-boots-721-v5n3
 

3 comentarios:

Soy Matehualense y apoyo las novedades, la mayoria de las personas solo se dejan llevar por lo extranjero pero aqui mismo se puede encontrar nuevas ideas. Guste o no el trival es digno de admirarse que surja algo nuevo. Ivetteslp

lo naco y tacuache si son de orguyo de apoyar estas mamadas es destruir tus principios nahualt piojoso eso sies novedad

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